Con las medidas sanitarias adoptadas por la pandemia del Covid-19, la bicicleta se reposicionó como el medio de transporte más seguro, accesible y eficiente para los desplazamientos urbanos cotidianos, especialmente en ciudades intermedias, donde las ventajas de la proximidad inherentes a su tamaño y naturaleza favorecen la movilidad ciclista. Ante esa situación, el fomento del uso de la bicicleta se extendió globalmente para aprovechar el favorable escenario emergente y convertirlo en posibilidad permanente . Sin embargo, en el caso peruano, a pesar de la notable apertura de los ciudadanos hacia el uso de la bicicleta y los incentivos del gobierno central, el fomento de la movilidad ciclista en ciudades intermedias no ha prosperado como se esperaba, revelando no solo fallas técnicas en su implementación, sino también los amplios problemas en la gobernanza local de nuestras ciudades y una pobre cultura vial.